El adulto mayor en compañía de otra persona le lanzó algunos piropos indecentes.

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La estudiante de Psicología le reclamó por la grosería y fue agredida.

La estudiante de décimo semestre de Psicología espera que se haga justicia, que no haya impunidad y que situaciones como esta no se repitan. Porque más allá del dolor que lleva en el alma, siente que existen más víctimas que no se atreven a denunciar.

“Esto no se puede quedar así. Nunca en la vida imaginé engrosar las filas de las mujeres a las que agreden en este país sin ninguna razón, de la forma más miserable y cobarde.

“Tengo mi cara totalmente afectada, con una cicatriz imborrable no solo en el rostro sino en mi alma, la cicatriz del miedo, la injusticia, soy una victima más de esta sociedad que permite y justifica tantas veces esta clase de hechos”.

Después de ser suturada 10 veces en el pómulo derecho y sufrir un hematoma severo en la frente, se siente “moralmente destruida”

El 24 de enero, Diana y una amiga quisieron compartir entre amigas y tomarse unas cervezas en el barrio La Victoria. El plan inicial era comprarlas y llevarlas al apartamento; sin embargo, “comenzó a lloviznar y le dije a mi amiga que nos tomáramos una en la tienda”.

Mientras charlaban y reían, entraron dos hombres, al parecer en alto estado de alicoramiento. No se sentaron y se quedaron de pie muy cerca a ellas. Luego de varias miradas intimidantes, uno comenzó a ‘lanzarles’ piropos con palabras subidas de tono. Al sentirse incomodas, les reclamaron y pidieron respeto.

Cansadas de las vulgaridades “mi amiga les reclamó e hizo el gesto de sacar algo de su cartera y resulta que a uno de los señores se le hizo fácil coger una botella de vidrio y estallármela en la cara, yo era la que estaba más cerca. Fue a plena luz del día, delante de todas las personas que estaban en la tienda”, recordó Diana Ximena, de 27 años.

La adrenalina del momento no la dejó sentir el dolor; sin embargo, los gestos de angustia de algunos testigos evidenciaban que algo grave pasaba.

“Me lavé la cara y no paraba de sangrar. Fue una cortada profunda, que por poco me afecta el ojo”.

El hombre tras cometer el ataque se salió de la tienda y se recostó contra una reja. “como si nada hubiese pasado. Era terrible verlo ahí tan campante”.

Ella recibió atención médica y adelantó las diligencias judiciales ante la Fiscalía y espera que se haga justicia y se adelanten las investigaciones del caso”.

El presunto agresor fue capturado, pero dejado en libertad el 25 de enero, teniendo en cuenta que el delito de lesiones personales no comporta medida de aseguramiento. Además, el capturado no cuenta con anotaciones judiciales, ni antecedentes penales, por lo que de acuerdo con el Código de Procedimiento Penal, se debe agotar el requisito de procedibilidad, la Conciliación. El sujeto sigue vinculado a la investigación y ya se asignó un fiscal que estará al frente de este caso.