* Juan Carlos Niño Niño

Especial para periódico Hoy es Viernes.

Con el cierre ayer de inscripciones de candidatos a las elecciones de octubre, conviene reflexionar un instante y proponer a cada uno de los aspirantes, en especial a los más opcionados a los premios gordos como Gobernaciones y Alcaldías, adelantar al menos un pacto tácito, pero preferiblemente más formal, con un documento escrito, público y firmado, para no incurrir ningún tipo de agresión verbal, apelando al descredito, tanto personal, profesional o de desempeño del quehacer público, que en últimas deja mucho que desear y que a la vez  genera un clima de intolerancia y radicalismo entre los ciudadanos, que en nada, pero en nada, aporta a nuestra democracia.

No es difícil adivinar que en algunas campañas políticas de los “pesos pesados”, se inicia a conformar grupos de choque, promotores de la novedosa pero lamentable “propaganda negra”, en donde poco o nada les importa  generar ese clima de violencia en la sociedad (sin pensar siquiera en los derechos de los niños, niñas y adolescentes), en donde están por encima los intereses no solo de algunos candidatos, sino de esos “equipos de trabajo” que ansían a más no poder la cuota burocrática, el consabido contrato o el acceso al poder en sus diferentes y diversas formas.

Confieso que ese ha sido mi “talón de Aquiles” como jefe de prensa en diferentes campañas políticas (en este momento me encuentro totalmente desvinculado del proselitismo político), porque me he negado de manera categórica a incluir en mi trabajo esa “propaganda negra”, porque considero que es una falta de respeto al elector, un afán voraz y hasta irracional por manipular al ciudadano, sin importarle acabar con toda la vajilla; desconociendo que una contienda electoral se puede adelantar con ideas, propuestas, programas, y hasta con una sana y constructiva confrontación ideológica.

Pero no: los señores de los equipos de trabajo en la campañas apelan al slogan de la famosa serie Cobra Kai (continuación del Karate Kid): GOLPEA PRIMERO, GOLPEA DURO Y SIN PIEDAD!

Como jefe de prensa de la campaña a la Cámara del Exgobernador de Casanare Óscar Wilchez, quien aspiraba a ser elegido por segunda vez a esta dignidad, basé la propaganda estrictamente en extractos de sus intervenciones en la Comisión Tercera y Plenaria de la Cámara, con un contundente pregrabado al final: Nuestra Cámara, se escucha!, y que incluso me gané un llamado de atención de la oficina jurídica de RCN RADIO, cuando entre esos extractos testimoniales me atreví a meter la voz de Juan Gossaín, cuando una vez al aire elogió la intervención de Óscar Wílchez sobre el TLC con Estados  Unidos en la Plenaria de la Cámara.

La estrategia fue tan exitosa que los contendores políticos le dieron rienda suelta a una injusta  “propaganda negra” contra Wílchez, a lo que varios asesores y amigos me urgieron de buena fe  que se necesitaba responder de manera inmediata y contundente, a lo que no accedí de ninguna manera a cambiar de estrategia, por lo que apelaron a Wilchez para que les dejara manejar esa “propaganda negra” contra los otros candidatos, pero afortunadamente Wilchez, con su sapiencia y sabiduría, decidió que se debía continuar con mi estrategia, y posteriormente se dieron los frutos cuando Wilchez alcanza la mayor votación de esa contienda electoral.

Y es que los equipos de trabajo de las campañas, incluidos los mismos candidatos, no entienden que la “propaganda negra” no sirve para absolutamente nada, no da un solo voto, no genera ningún tipo de rédito político, sino al contrario fomenta el descrédito y

rechazo de la ciudadanía, hasta tal punto que en Casanare y el resto del País no conozco el primer candidato ganador con la “propagada negra” de sus “sabiondos” comunicadores y publicistas de la campaña (equipo de trabajo).

Finalmente, no puedo dejar de expresar todavía mi pesar por una lejanas elecciones a la Gobernación en Casanare, en donde mi candidato fue víctima de la más inmisericorde y despiadada “propaganda negra”, en donde al puntear en las encuestas se dedicaron a desvirtuarlo hasta compararlo con una “persona en situación de discapacidad mental” (siendo uno de los líderes políticos más inteligentes que he conocido en toda mi vida), cuestionándole con burla y despotismo una supuesta condición homosexual (aunque esto no es ningún delito y la misma ciencia se ha encargado de demostrar que no es ninguna “desviación”), y el día anterior a las elecciones falsificaron una orden de la Fiscalía en contra de él,  que curiosamente no tuvo ninguna incidencia en la votación, y el vilipendiado candidato fue elegido Gobernador con una amplia y cómoda diferencia, aun cuando el segundo y el tercero seguramente se bajaron de su “buen fajo” de billetes para torpedear su aspiración.

Coletilla: Los diferentes sectores de la sociedad en cada Departamento y municipio del País deberían exigir a sus candidatos firmar un “pacto de caballeros” para no usar la agresión verbal en la contienda, atreviéndome a iniciar una cruzada nacional ciudadana para decir NO A NINGÚN TIPO DE PASQUÍN en estos tres meses, como tampoco especular con supuestos impedimentos jurídicos de los candidatos, sino dejar que sea la justicia a su sabio leer y entender que tome las decisiones del caso.

Le quedará grande a los candidatos un “pacto de no agresión”? Amanecerá y veremos…